¿Qué es?
“Edad de inicio temprana” se refiere a aumentar el tiempo que un niño o niña pasa en educación infantil comenzando a una menor edad.
Para una valoración de la evidencia relacionada con el aumento del número de horas que se pasan en educación infantil en un período determinado, véase “Horas adicionales” (“Extra hours”).
En el Reino Unido, una edad de inicio más temprana suele significar estar matriculado en jardín infantil o preescolar desde los dos o tres años, y tener hasta dos años de educación infantil antes de comenzar la escuela.
Hallazgos principales
Comenzar la educación infantil un año antes de lo habitual parece tener un impacto positivo moderado (equivalente a tres meses adicionales de progreso) en los resultados de aprendizaje.
Una de las debilidades de la base de evidencia es que la mayoría de los estudios compara empezar la educación infantil a los cuatro años en lugar de a los cinco. Aunque los impactos parecen consistentes, hay mucha menos evidencia sobre el efecto de comenzar aún antes (por ejemplo, a los dos o tres años).
Un aspecto importante a considerar respecto a una edad de inicio más temprana es el costo. Cuando los costos constituyen una barrera para las familias en contextos vulnerables, las brechas de logro pueden ampliarse.
Una edad de inicio más temprana tiene implicancias para la organización de la oferta educativa. Es necesario reflexionar cuidadosamente sobre cómo proporcionar apoyos adecuados para todos los rangos de edad dentro de los distintos tipos de centros.
Se han detectado efectos positivos en los resultados de lectura temprana durante el primer año de educación primaria, así como en las habilidades iniciales de lenguaje y de número. Existe cierta evidencia de que los efectos positivos de una edad de inicio más temprana pueden mantenerse en primaria e incluso secundaria, pero la evidencia es mucho más débil y está fuertemente influida por la calidad de la oferta educativa durante la educación primaria.
¿Cuán efectivo es este tipo de enfoque?
El impacto promedio de una edad de inicio más temprana equivale a aproximadamente tres meses adicionales de progreso a lo largo de un año.
La evidencia sobre el impacto a más largo plazo de una edad de inicio más temprana es variable. En algunos estudios, los efectos positivos se mantienen durante la educación primaria e incluso hasta la educación secundaria. Sin embargo, en varios estudios realizados en Estados Unidos, los beneficios no suelen mantenerse más allá de uno o dos años. Es probable que la calidad de la oferta educativa sea el factor clave para sostener mejoras en el tiempo, pero se necesita más evidencia en esta área para identificar qué prácticas son más útiles para cada grupo de edad.
La base de evidencia existente se refiere principalmente a la asistencia a un centro de educación infantil de tipo grupal por un año adicional, más que a la asistencia a modalidades de atención más basadas en el hogar, como una persona cuidadora o niñera.
La edad de inicio escolar varía entre países, lo que dificulta evaluar en qué medida la evidencia producida en otros contextos es aplicable al Reino Unido. Por ejemplo, aunque los hallazgos sobre edades de inicio más tempranas en Estados Unidos son consistentes con los del Reino Unido, la educación preescolar en Estados Unidos (pre-kindergarten) suele involucrar a niños y niñas de cuatro y cinco años, y existen pocos estudios de alta calidad que analicen el impacto de comenzar a los dos o tres años.
En el Reino Unido, el estudio de mayor calidad realizado hasta la fecha es el proyecto Effective Provision of Pre-school Education (EPPE), que evaluó el impacto de una edad de inicio más temprana. Este estudio analizó la relación entre distintos tipos de oferta preescolar y el aprendizaje de los niños y niñas, e incluyó a 3.000 niños y niñas. Los resultados mostraron que una edad de inicio más temprana se asocia con mejores resultados de aprendizaje.
¿Qué esconde el promedio?
Se encuentran efectos similares en los estudios que incluyen a niños y niñas de tres años y en aquellos con niños y niñas de cuatro y cinco años, aunque hay menos estudios con los más pequeños.
Los efectos son parecidos tanto en jardines infantiles como en aulas de educación inicial dentro de escuelas primarias.
Se observan efectos similares en los resultados de lectura y escritura inicial y matemáticas tempranas (equivalentes a tres meses adicionales de progreso).
Aunque la mayoría de los estudios se han realizado en Estados Unidos, también existe evidencia sobre una edad de inicio más temprana procedente del Reino Unido, Sudamérica, Australia y Asia.
Cerrando la brecha de aprendizajes
Hay algunos indicios de que el impacto de contar con una oferta adicional de educación en la primera infancia puede ser especialmente positivo para los niños y niñas de familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Para aumentar la probabilidad de que una edad de inicio más temprana beneficie efectivamente a estos niños y niñas, los centros deberían reflexionar sobre cómo favorecer la participación y la asistencia de las familias de contextos vulnerables.
Garantizar que el costo no sea una barrera para que las familias de bajo nivel socioeconómico accedan a la educación infantil puede ser un factor clave para reducir la brecha de logro. En Inglaterra, los niños y niñas de tres y cuatro años tienen derecho a 15 horas semanales de atención gratuita, o 30 horas en el caso de familias trabajadoras que cumplan ciertos criterios.
¿Cómo podría implementarlo en su contexto?
Aunque una edad de inicio más temprana muestra un impacto positivo, hay consideraciones clave de implementación para maximizar la efectividad del enfoque:
- Reducir la edad de inicio puede ampliar el rango de edades atendidas en los centros de educación infantil; es fundamental que el personal esté preparado para ofrecer una respuesta educativa adecuada a todo ese abanico de edades.
- En particular, será importante evaluar la efectividad de la oferta para los niños y niñas más pequeños.
- La formación profesional cuidadosamente seleccionada puede ayudar al equipo pedagógico a apoyar mejor el desarrollo y el aprendizaje de los niños y niñas más pequeños.
Al introducir nuevos enfoques, los centros deberían considerar explícitamente cómo llevar a cabo la implementación. Para más información, puede consultarse Putting Evidence to Work – A School’s Guide to Implementation.
¿Cuánto cuesta?
En términos generales, los costos se estiman muy altos, aunque existe una gran variación entre contextos. En Inglaterra, todos los niños de tres y cuatro años pueden acceder a 570 horas gratuitas de educación o cuidado infantil al año. El costo promedio de la educación preescolar en Inglaterra es de aproximadamente 136 dólares por semana. Sin embargo, hay variaciones regionales: por ejemplo, los costos son más altos en Londres.
Además de las horas gratuitas, las familias también pueden ser elegibles para apoyos como Universal Credit y Tax-Free Childcare.
¿Qué tan segura es la evidencia?
La seguridad de la evidencia en torno a una edad de inicio más temprana se clasifica como muy baja. Un total de 41 estudios cumplieron los criterios de inclusión del Toolkit. Este número relativamente bajo de estudios reduce la confianza en los hallazgos, y por esta razón el tema perdió tres “candados” en la calificación.
El tema perdió un candado adicional porque un alto porcentaje de los estudios no son ensayos controlados aleatorizados. Aunque otros tipos de diseño de investigación también aportan información importante sobre la efectividad de los enfoques, existe el riesgo de que los resultados estén influidos por factores desconocidos que no forman parte de la intervención.
Una de las amenazas a la seguridad de la evidencia es la diferencia en la cantidad y calidad de evidencia disponible para distintos grupos de edad. En particular, hay muy pocos estudios sobre los beneficios de comenzar la educación infantil a los dos años, en comparación con comenzar a los tres o cuatro.
Una baja seguridad de la evidencia no es lo mismo que evidencia de que no hay impacto. Muchos enfoques pueden tener una evidencia limitada no porque sean ineficaces, sino porque todavía no se han realizado investigaciones de alta calidad sobre ellos.
Como en cualquier revisión de evidencias, el Toolkit resume el impacto promedio de los enfoques cuando han sido estudiados en investigaciones académicas. Es importante considerar el contexto específico de tu centro y aplicar tu juicio profesional al implementar un enfoque en tu propia práctica.
